Al caer La noche los pasillos y rincones de la terminal metropolitana de transportes de baranquilla se convierte en un improvisado albergue donde decenas de familias venezolanas acomodan colchonetas o sabanas en el suelo para dormir y descansar de lo que fue un día de dificultades y necesidades.
Los padres se mantienen en vigilia toda la noche cuidando el sueño de sus hijos, pero el frío de la noche y la incomodidad de dormir en el suelo empiezan a causar enfermedades entre los niños. “nosotros nos vinimos por nuestro hijos, necesitamos ayuda para ellos, aquí se enferman y no tenemos cómo llevarlos al médico, me duele por mis hijos que tengan que vivir tantas necesidades y padecimientos”. Dice entre lágrimas Adriana Torres una venezolana que llegó a la terminal hace solo unos días.
Para esas familias que encontraron en la terminal de transporte un espacio para pernoctar, la generosidad de los colombianos es el único alivio que tienen en medio de la crítica situación. Los viajeros no son indiferentes y siempre ayudan a las familias venezolanas, sin embargo parece que es imposible ayudarlos de otra manera. “no hay políticas que permitan ayudar a estar personas, son muchas, el gobierno debe apersonarse no hay institucionalidad para darle solución a esto, lo más preocupante es que cada día llegan más familias y es más difícil ayudarlos”. Afirmó el personero de Soledad Nelson Navarro, quien pasó una noche junto a las familias venezolanas que dejaron todo en su país huyendo del régimen.









