El llanto y los aullidos de un pequeño perro llamaron la atención de los vecinos del barrio la ciudadela quienes observaron que los lamentos provenían de un saco de fique, que acaban de botar a un caño.
Los ciudadanos alertaron a los policías adscritos a la escuela Antonio Nariño. Los uniformados al escuchar el llamado descendieron al caño donde encontraron un saco que se movía y emanaba llantos, abrieron el costal y encontraron un perro que tenía una herida abierta en su pecho y síntomas de asfixia.
El canino fue traslado por los uniformados a un centro de salud para animales donde fue atendido por un médico veterinario, quien curó sus heridas. El cachorro quedó tres días en observación para tratamiento de sus heridas e hidratación del mismo.







